Desde 1946 han pasado futbolistas por el trofeo Teresa Herrera decenas de futbolistas con un carácter de lo más peculiar, desde los más agresivos, como el central madridista Goyo Benito, hasta el genio inestable de Jairzinho, pasando por el temperamento explosivo de Genaro Gatusso o la rebeldía sin causa representada por Paul Gascoigne.
Incluso ha habido varios calificados de ‘locos’, caso de Martín Palermo, pero son Juan Roberto ‘El loco’ Seminario y Sebastián ‘El loco’ Abreu quienes más huella han dejado en el torneo. Pese a los 40 años que los separan, ambos tienen muchas cosas en común, aparte de su apelativo, como ocupar la demarcación de delantero, el proceder de un país latinoamericano y el haber conseguido marcar en el decano de los torneo de verano.

Juan Seminario nació en Perú en 1936, y tras debutar en el Deportivo Municipal de su país natal da el salto a Europa, donde defiende las camisetas del Sporting de Portugal, Real Zaragoza, Fiorentina, Fútbol Club Barcelona y Sabadell, antes de regresar a Perú para disputar los últimos años de su carrera deportiva. Durante la década en la que compitió en el viejo contintente, El Loco –o Juan Gol, como también le llamaban- registró unas cifras goleadoras más que aceptables, sumando 105 goles en 232 partidos disputados. Además, cosechó numerosas distinciones colectivas e individuales, como la Copa de Ferias del 66 con el Barcelona o el trofeo Pichichi conseguido al ser el máximo goleador de la temporada 61/62 con el Real Zaragoza.
Por su parte, Washington Sebastián Abreu nació en Uruguay en 1976, y en 2014 cumplen veinte años de su debut como futbolista profesional. A lo largo de ese amplio período de tiempo, ha defendido la camiseta de 19 equipos de siete países diferentes, registrando más de 350 tantos con un promedio goleador superior al medio gol por partido.
Famoso en España por el archireproducido “gol de Abreu”, aquí se le recuerda más por ese histórico –e intrascendente- fallo o por llevar su apodo de “Loco” en la camiseta del Deportivo, pero se suele ignorar cuando se le recuerda que es cinco veces máximo goleador de la temporada –cuatro en México y una en Uruguay- o que durante una época fue quizás el mayor especialista en activo lanzando penaltis “a lo panenka”, pues anotó más de 25 de ese modo, incluido uno a Ghana que clasificó a su selección para las semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010.



