La Juventus de Turín levantó en 1995 su primer Scudetto en prácticamente una década, un año en el que también se hizo con la Copa y la Supercopa de Italia. Con Marcello Lippi en el banquillo y jugadores como Peruzzi, Ferrara, Deschamps, Vialli, Ravanelli o Del Piero en el campo, La Vecchia Signora se impuso al glorioso Ajax de Louis van Gaal en la final de la Liga de Campeones de 1996, consiguiendo el máximo entorchado continental más de 10 años después de que un gol de Michele Platini les diese el primero en la final de la vergüenza, marcada por la tragedia sucedida en aquel estadio de Heysel, en el que se jugó al fútbol a pesar de que apenas unos minutos antes en él habían perdido la vida 39 personas.
El conjunto italiano, con algunos refuerzos del calibre de Zidane o Inzaghi, siguió con su aplastante dominio del fútbol italiano y continental, alcanzando otras dos finales de Champions de forma consecutiva. Sin embargo, primero el Borussia de Dortmund y luego el Real Madrid les impideron añadir una nueva Orejona a su palmarés. Sin embargo, hoy esa superioridad se ve manchada por acusaciones de dopaje, pues científicos italianos aseguran que no hay ningún género de dudas de que la EPO corría por la sangre de los jugadores bianconeri.
Entre medias, el club turinés se presentó en A Coruña para competir por el Teresa Herrera de 1996, dejando para el recuerdo su victoria sobre el Ajax de Ámsterdam por 6-0 en las semifinales de la competición y la inolvidable final con el Botafogo en la que tras empatar a cuatro tantos se impusieron los brasileños desde el punto de penalti.



