Marcello Lippi (1948). El técnico de Viareggio añadió al pecho de la camiseta de la selección italiana la cuarta estrella al guiar a los suyos a la conquista de la Copa del Mundo de Alemania 2006, tomando el relevo de Enzo Bearzot y sus pupilos casi un cuarto de siglo después de que Dino Zoff levantase en el Bernabéu la tercera Copa del Mundo.
Fue el broche de oro a una de las carreras más distinguidas en la historia de los banquillos italianos, aunque todos sus éxitos llegaron en las ocho temporadas que dirigió a la Vecchia Signora (1994-99; 2001-04), en las que consiguió ocho títulos nacionales y tres internacionales.
Uno de los títulos que no pudo conseguir fue el trofeo Teresa Herrera, que con su Juventus recién proclamada campeona de Europa y plagada de estrellas fue incapaz de superar al Botafogo brasileño en la final del torneo de 1996 después de superar al Ajax -vigente campeón de Europa- con una goleada de escándalo en las semifinales (6-0).
En la actualidad, Marcelo Lippi disfruta de un merecido retiro luego de una etapa crepuscular en la que, como tantos otros futbolistas y técnicos en los últimos años de su carrera- tomó rumbo a China, dirigiendo con éxito al Guangzhou Evergrande -con el que en 2012 logró un triplete (Liga, Copa y Supercopa) que ya había logrado en 1995 y 2002 con su querida Juventus de Turín- y, posteriormente, a la selección nacional de la República Popular.



